“De Capillas, Catedrales, Parroquias y Demases…”*
La primera vez que escuché éstos términos en relación a la jerarquía que ocupan las mujeres en la vida amorosa de los hombres chilenos, percibí un humor lleno de gracia, comicidad, ingenio y esa chispa que tienen en Chile para desplegar su idiosincrasia en todo su esplendor. Y paralelamente quedé perpleja al darme cuenta del machismo tan profundamente arraigado en el ADN acompañado por el juego del automatismo acomodaticio que tanto hombres y mujeres juegan sin chistar.
La verticalidad, el poder y un seudo respeto se pasean como la naranja “de la sala al comedor”…
“-¿Le traigo un té mi amorcito?” u “-¡Obedezca, poh’ mijita!”
Pareciera que esa forma tan “amorosa” de tratarse es privativa de las “Catedrales”, por su jerarquía e importancia. Las “Catedrales” son las mujeres oficiales como esposas o convivientes. Y a las catedrales se entra con una suerte de recogimiento y respeto, con el convencimiento y acuerdo cultural como un lugar “Sagrado” y “Santo”. Pero como los santos están en el “Cielo” y no en éste plano terrenal, se crearon las “Parroquias” y las “Capillas”, amantes y amigas con “ventaja“. Obviamente tienen una jerarquía inferior y como tal se las trata, porque ser educado no cuesta nada, aunque para el hombre machista, la percepción de las mismas, dista bastante de las oficiales. Sin embargo, dependiendo del ojo del observador son generalmente mejor tratadas que las “Catedrales”. Como las “Parroquias” son las sucursales de las “Catedrales”, son más pequeñas, se realizan menos actividades, aunque más entretenidas y el acercamiento es de una forma mucho más light, sin mucho compromiso.
Lo simpático de éste fenómeno es que las “Catedrales” también quieren ser “Capillas” porque la vida en una “Catedral” es muy aburrida, mucho silencio, mucha seriedad. Y las “Capillas” quieren ser “Catedrales” porque es genial divertirse un rato, pero se trata de subir en el escalafón.
¿Existirán “Catedrales” divertidas y “Parroquias” aburridas o las mujeres estaremos condenadas al rol que aceptamos de acuerdo a la jerarquía a la que fuimos asignadas en función de nuestras “Grandes Virtudes”, sin posibilidad de “movilidad social?
Yo, por principio me rebelo ante esta estructura heredada de la época de la colonia. Los tiempos cambiaron y creo que todas las mujeres tenemos la capacidad de ser esposas, amantes, amigas, cómplices y todo como dice Mario Benedetti y aspirar a un rol más igualitario, tanto en la casa, con los hijos, en el trabajo y en la cama.
Somos muy versátiles y todavía hoy existen algunos hombres que se pierden el goce de esa versatilidad por sus propias creencias de poder y verticalidad. El poder, el control y la tiranía están pasando de moda sin que muchos se den cuenta que se están quedando fuera del nuevo paradigma de igualdad y amor.
M: ¿Qué opinas tú Chichín, como macho chileno, de crianza argentina?
CH: ¡Que me mareaste con tanta catedral! En mi mundo hay impulsos y preservación de la especie. Pero honestamente como buen gato híbrido y de new age, hace rato que estoy investigando y practicando Tantra.
M: ¿Tantra? ¿En tu mundo?
CH: ¡¡¡¡Shhhhhhhhhhhhh!!!!! ¡¡¡¡Soy un revolucionario y cambié de vibración!!!! ¡¡¡¡Puro Amor y Paridad!!!!
¿Y Tú… Ya Cambiaste De Vibración? Si No, ¿Qué Estás Esperando?
3 comentarios
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Genial, más que nunca hoy sé que si me duermo pierdo como en la guerra, por eso busco interpretar diversos roles con mi pareja, tanto como catedral y como capilla para invitarlo siempre a algo nuevo y sorprendernos de lo que podemos conseguir juntos.
mil cariños
Romy
Es ciertísimo que estas metáforas sobre los sitios religiosos esconden un perverso sistema de engaños, que no engañan a nadie más que quien quiere ser o vivir engañado.
Escuché una vez, en este mismo tono, hablar de aquellas que son “mezquitas” y a las cuales se entra a orar ¡6 veces al día! uf, too much. Claro, si los musulmanes están emparentados con el harem.
Como sea, prefiero esos lugares de culto al amor que son al aire libre, sin pompa ni ministros de fe ni mandamientos. Donde reina la devoción mutua simplemente porque en el amor no se requiere más templo que la intimidad de dos.
Interesante tu comentario, el tema es que ese “Templo de la intimidad de dos” es algo inviable desde la verticalidad. Y éste país es muy machista. La mujer para procrear y la amante para pasarlo bien.